Sí. Ofrecemos varios formatos de sesión que incluyen a personas cercanas:
- Sesiones individuales — el formato habitual, donde el paciente trabaja en solitario con el terapeuta.
- Sesiones de pareja — para conflictos relacionales, crisis de pareja, separaciones, problemas de comunicación o dificultades sexuales. Aquí el "paciente" es la pareja como sistema.
- Sesiones familiares — para dinámicas que afectan a más de dos personas: padres y adolescentes, conflictos entre hermanos adultos, cuidadores de personas dependientes.
- Sesiones de psicoeducación familiar — especialmente útiles cuando un miembro está en tratamiento por un cuadro grave (adicción, trastorno bipolar, esquizofrenia, TOC) y la familia necesita entender qué está ocurriendo y cómo acompañar.
Si inicialmente acudes tú a sesiones individuales y a lo largo del proceso valoramos que sería útil incluir a alguien cercano —pareja, familiar, hijo adulto— lo hablamos en sesión y decidimos juntos cómo y cuándo hacerlo. El objetivo siempre es que ayude al proceso terapéutico, no que añada presión.
Cuando se combinan sesiones individuales y conjuntas, somos cuidadosos con la confidencialidad: lo que compartes en tu sesión individual no se trae a las sesiones conjuntas sin tu permiso explícito. Esto se acuerda al inicio para evitar malentendidos.