Depende del motivo de consulta, la gravedad de los síntomas, la evolución previa y los objetivos que acordemos. No hay una duración estándar; los tratamientos en ISEM se adaptan al caso.
Como referencia general:
- Procesos breves (3-6 meses): crisis vitales puntuales, duelos, situaciones agudas de ansiedad, fobias simples, conflictos de pareja focales. Aquí el objetivo es resolver una situación concreta.
- Procesos de duración media (6-12 meses): la mayoría de los trastornos de ansiedad consolidados, depresiones moderadas, trabajo sobre baja autoestima, problemas de relación recurrentes, trastornos adaptativos prolongados.
- Procesos prolongados (1-2 años o más): trauma complejo, trastornos de personalidad, adicciones con seguimiento de mantenimiento, depresiones recurrentes, trastornos psiquiátricos crónicos. La intensidad disminuye con el tiempo: las primeras fases son semanales y luego se espacian.
Es importante distinguir entre resolver el motivo principal de consulta y mantener un seguimiento de soporte. La mayoría de pacientes tienen claro el momento del alta cuando los síntomas que les trajeron están resueltos y se sienten con recursos para sostener los cambios. Algunos prefieren mantener visitas espaciadas (cada 2-3 meses) como red de seguridad. Ambas opciones son válidas.
En la evaluación inicial te damos una estimación realista, y la revisamos a lo largo del proceso. Si en algún momento sientes que el ritmo no es adecuado, puedes —y debes— hablarlo en sesión.