La frecuencia se ajusta a la fase del tratamiento. La pauta habitual es:
- Fase inicial: sesiones semanales, especialmente en los primeros 2-3 meses. La continuidad es importante para construir alianza terapéutica, mantener el hilo del trabajo y ver resultados perceptibles.
- Fase intermedia: conforme la sintomatología mejora y los aprendizajes se consolidan, se pasa a sesiones quincenales. Esto da espacio para integrar lo trabajado en la vida real entre sesiones.
- Fase de mantenimiento o cierre: sesiones mensuales o más espaciadas, hasta el alta o como seguimiento de soporte voluntario.
Casos especiales:
- Crisis o sintomatología muy intensa: puntualmente puede plantearse una frecuencia mayor (dos sesiones por semana) durante un periodo limitado.
- Tratamiento psiquiátrico: las visitas con el psiquiatra suelen ser más espaciadas (cada 2-6 semanas) excepto en fases de ajuste de medicación, donde puede pedirse una revisión a las 2-3 semanas.
- Adicciones: en la fase intensiva pueden combinarse sesiones semanales con controles toxicológicos adicionales.
La frecuencia se acuerda contigo y se revisa periódicamente. Si por motivos personales o laborales necesitas una pauta distinta, lo hablamos: el ritmo del tratamiento debe ser sostenible para que dé resultado.