Sí. La gran mayoría de los casos de adicción a la cocaína se pueden tratar de forma ambulatoria, sin necesidad de ingreso. En ISEM trabajamos con un programa intensivo que combina la frecuencia y la estructura necesarias para sostener el proceso, manteniendo al paciente en su entorno habitual.
El tratamiento ambulatorio incluye:
- Evaluación psiquiátrica y psicológica de entrada para descartar patología dual y diseñar un plan a medida.
- Sesiones semanales —o más frecuentes al inicio— con un terapeuta especializado en adicciones.
- Controles toxicológicos en orina de forma regular, que aportan trazabilidad y refuerzan el compromiso.
- Apoyo farmacológico cuando es necesario para el craving, la ansiedad o el sueño.
- Trabajo familiar en paralelo, si el paciente está de acuerdo.
El internamiento se plantea solo en situaciones específicas: dependencia muy severa con riesgo médico, fracasos repetidos en tratamiento ambulatorio, ausencia total de apoyo familiar o coexistencia de un trastorno psiquiátrico grave que requiera hospitalización. Aún en esos casos, el ingreso suele ser corto (2-4 semanas) y siempre va seguido de tratamiento ambulatorio.
La ventaja del programa ambulatorio es clara: el paciente aprende a vivir sin consumir en el contexto real donde tendrá que sostener la abstinencia, en lugar de hacerlo en un entorno protegido del que tarde o temprano sale.