La TREC (Terapia Racional Emotivo-Conductual), desarrollada por Albert Ellis en los años 50, es uno de los precursores históricos de la terapia cognitivo-conductual. Aunque comparte muchos elementos con la TCC clásica, mantiene un enfoque y un lenguaje propios que la hacen especialmente eficaz en determinados cuadros.
La idea central de la TREC se resume en el modelo ABC:
- A — Adversidad o evento activador: la situación objetiva que ocurre.
- B — Belief, creencia: la interpretación que la persona hace del evento, especialmente las creencias subyacentes que activa.
- C — Consecuencia emocional y conductual: lo que el sujeto siente y hace.
El modelo plantea que la consecuencia emocional (C) no la produce el evento (A), sino la creencia (B). Cambiar la creencia cambia la consecuencia.
El trabajo terapéutico se centra en identificar y modificar las llamadas creencias irracionales, que típicamente toman tres formas:
- Demandas absolutas ("debo", "tengo que", "deberían"): exigencias rígidas hacia uno mismo, los demás o la vida.
- Catastrofismo ("es horrible", "no puedo soportarlo"): magnificación desproporcionada de la dificultad.
- Etiquetado global ("soy un fracasado", "es mala persona"): juicios totalizantes que reducen a la persona o la situación a una sola característica.
El terapeuta utiliza el diálogo socrático para cuestionar estas creencias y ayuda al paciente a sustituirlas por preferencias racionales ("preferiría que...", "es difícil pero soportable", "esta acción no me define"). Es una terapia directa, comprometida y a veces más rápida en mostrar resultados que enfoques menos estructurados.