Una de las características de la terapia cognitivo-conductual es que es un enfoque relativamente breve y estructurado. La duración estimada según el cuadro:
- Fobias específicas: 6-10 sesiones. Uno de los trastornos que mejor responde a TCC, especialmente con exposición progresiva.
- Ataques de pánico: 8-12 sesiones para resolver la sintomatología y prevenir su consolidación en agorafobia.
- Ansiedad social: 12-20 sesiones, combinando reestructuración cognitiva con exposición a situaciones temidas.
- Ansiedad generalizada: 15-25 sesiones; el patrón de preocupación crónica requiere trabajo sostenido.
- Depresión moderada: 16-20 sesiones, con resultados perceptibles a partir de la 6ª-8ª sesión.
- TOC: 15-25 sesiones, con un componente importante de exposición con prevención de respuesta.
- TEPT: 12-16 sesiones de TCC centrada en trauma.
- Insomnio: protocolos breves de 6-8 sesiones.
Estas cifras son orientativas. Factores que pueden alargar el tratamiento:
- Cronicidad del problema (más de 2-3 años de evolución).
- Presencia de varios trastornos simultáneos (comorbilidad).
- Trastornos de personalidad asociados.
- Eventos vitales adversos durante el tratamiento.
Lo habitual es empezar con sesiones semanales en la fase inicial e ir espaciando a quincenales y mensuales conforme el paciente se apropia de las herramientas. Un alta correctamente preparada incluye sesiones de seguimiento espaciadas para consolidar resultados y prevenir recaídas.